Huesca, la Magia de la Naturaleza
                                         Sobrarbe y Somontano
              La comarca del Sobrarbe se encuentra en pleno corazón del Pirineo Aragonés, su territorio ha ido
despoblándose progresivamente con la expropiación para la construcción de grandes pantanos como el Grado y Mediano. Por su territorio discurren el Ara y el Cinca, sus principales ríos, Ainsa y Boltaña son sus mayores núcleos urbanos. Cuenta con grandes tesoros de la naturaleza como sus valles de Broto, Pineta, Bielsa, la Solana, Chistau, Sierra de Guara, etc. etc… El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Cañón de Añisclo… una lista interminable de maravillas que se puede completar con el rico patrimonio arquitectónico de todos sus pueblos, con sus torres de vigilancia, castillos e iglesias, rincones que van contando su historia a través de los siglos.
              Éste es el destino que elegimos tres parejas de amigos para pasar unas mini-vacaciones, condición innegociable… prohibido hablar de hijos y de problemas, desconectar de todo y sólo disfrutar del momento, tres días de relax,
     El primer paso era elegir destino y alojamiento, nos decidimos por Morillo de Tou, pueblo reconvertido en un Centro de Vacaciones, segundo elegir itinerarios y excursiones para aprovechar el tiempo y ver lo máximo posible en el poco tiempo del que disponíamos y en tercer lugar dejar colocada y aprovisionada a la familia para olvidarnos de ella durante tres maravillosos días.
              Una vez cumplido con todo ésto nos dimos cita el viernes 5 de marzo a las 8 h. de la mañana y pusimos rumbo al norte contentos e ilusionados en nuestros respectivos vehículos, a media mañana ya nos encontrábamos instalados y preparados para empezar nuestra primera excursión, una de las preocupaciones cuando vas al Pirineo es el tiempo y he de decir que lo tuvimos a nuestro favor en todo momento, no nos faltó el sol y una temperatura agradable para poder pasear y disfrutar al aire libre.
              Disponíamos de un vehículo con seis plazas, así que qué mejor manera de desplazarse a los sitios, todos juntos, sin la preocupación de no perdernos unos a otros y con la oportunidad de ir charlando y comentando todo lo que vas viendo, los desplazamientos fueron amenos, divertidos y los kilómetros se van sucediendo casi sin darte cuenta.
              Nuestro primer destino fue el Cañón de Añisclo, maravilla de la naturaleza, lugar de no muy fácil acceso que recomiendan visitar a finales de primavera y durante el verano, por éste motivo y por ser un viernes por la mañana encontramos un camino tranquilo y despejado y una vez iniciado el recorrido por su interior una afluencia de gente mínima que hizo el recorrido muy tranquilo y relajado, pudiendo disfrutar de sus bellísimos rincones y su rica vegetación, de la paz que se respira, del hipnotismo de ver correr las cristalinas aguas de los dos ríos que recorren éste maravilloso desfiladero.
              El problema del avituallamiento quedó resuelto volviendo de nuestra primera excursión, al pasar por Escalona nos detuvimos a mirar en un Hotel que llamó nuestra atención Revestido nos agradó lo que vimos y decidimos probar y la verdad que fue un acierto, la comida estuvo muy bien, las instalaciones muy cómodas y pudimos tomar el café delante de un gran ventanal por el que pasaba el sol y se divisaba un fondo pirenáico precioso.
     El primer día concluyó con una visita turística por Ainsa, Villa Medieval declarada conjunto Histórico Artístico, una relajante ducha y una distendida cena para reposar el ajetreo de una jornada muy activa.
     Después de un reparador descanso y un más que nutrido desayuno dio comienzo nuestro segundo día que dedicamos a visitar el Valle de Pineta, estaba precioso todo nevado, con un sol esplendoroso y una temperatura que hacía que sobrara la mitad de la ropa que llevábamos, como nos venía muy al paso decidimos comer otra vez en el Hotel Revestido y seguir nuestro camino hacia un enclave que se le podría denominar "fantasma" Jánovas, uno de los muchos pueblos víctimas de la expropiación, la especulación y la falta de sensibilidad hacia las gentes que los poblaban, como colofón de un día perfecto una cena pantagruélica que habíamos reservado en el restaurante de nuestro alojamiento y que nos dejó más que preparados para un merecido descanso.
              La mañana del domingo llegó con la pena de tener que volver a casa, pero no íbamos a desperdiciar nuestro último día, así que lo disfrutamos a tope, después de recoger y cargar todo nos pusimos en marcha pero para hacer una parada a nuestro paso por la comarca del Somontano, en la Sierra y Cañones de Guara se encuentra la bellísima Villa Medieval de Alquézar, allí pudimos recorrer sus calles monumentos y tesoros arquitectónicos y descender por las impresionantes pasarelas que te llevan hasta el río Vero en un espectacular recorrido.








 

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