Monasterio de Piedra
Monasterio cisterciense con el Agua y las Rocas en perfecta armonía.

            Hay lugares a los que no te importa volver una y otra vez, porque aunque los hayas visitado en más de una ocasión siempre descubres algo diferente, y dependiendo de la época del año que se esté, cambian totalmente de aspecto, eso me ocurre a mí con el Monasterio de Piedra, uno de los lugares paradisíacos de la geografía española que se encuentra en la provincia de Zaragoza, concretamente está a 2 Km. de Nuévalos, para quien no lo tenga muy ubicado, podéis mirar AQUI la manera de llegar y las distancias desde algunas localidades. También se puede acceder en transporte público desde Zaragoza .

            Aprovechamos la fiesta del Jueves Santo, (1 de abril de 2010) para hacer una excursión y recordar los bellos rincones que esconde éste paraíso de la naturaleza, aunque la mano del hombre haya participado en su creación, la belleza de sus jardines es impresionante, y el trabajo del río Piedra discurriendo por el árido terreno de las sierras del Sistema Ibérico crea un paisaje inigualable.

            Sobre las 10 h. de la mañana nos encontrábamos aparcando en el Parque Natural y ya tuvimos que hacer fila para comprar las entradas, son independientes las de la visita al Parque Natural y las del Monasterio, nosotros en ésta ocasión no visitamos el Monasterio cisterciense, pues ya lo conocíamos, pero es muy recomendable para los que se acerquen hasta allí, puedes optar por una visita guiada en la que te van explicando todas las dependencias, la Historia del chocolate, del vino, el museo de carruajes y un largo etc.
         
             El recorrido por el Parque resulta muy sencillo, junto con la entrada te dan un plano y basta con seguir las flechas rojas para hacer la visita y las azules para salir, eso sí, una vez pasas por los tornos de salida, sólo puedes volver a entrar pasando previamente por taquilla.

            Una vez dentro, puedes disfrutar de los saltos de agua, donde el más espectacular es la Cola de Caballo con una caída de más de 50m. y se puede ver desde su parte más alta descendiendo hasta su pie, en su interior se encuentra la Gruta del Iris, donde a través de pasarelas puedes acceder hasta su interior, (mejor ir provisto de algún chubasquero o protección por las filtraciones del agua), el suelo es de roca y muy resbaladizo, el musgo y la erosión del agua han creado las formas y colores que se van descubriendo y puedes ver la caída del agua con toda su fuerza desde su parte posterior.

            Si bien ésta es la más famosa no es la única, pues por el camino te vas encontrando con las cascadas Iris, Trinidad, la Caprichosa, de los Fresnos, de los Chorreaderos y Sombría, siendo todas ellas espléndidas, espectaculares y de una belleza increíble, y que puedes ir viéndolas desde distintos ángulos y niveles.

            En la parte más baja encontramos la piscifactoría con sus criaderos de truchas, separadas según su fase de desarrollo (alevín, juvenil y adulto) y patos nadando con majestuosidad. Esto da paso al Lago del Espejo, un remanso de paz con aguas cristalinas que reflejan como un espejo y te permiten ver una gran variedad de flora y fauna acuáticas bajo sus aguas, se encuentra rodeado de la Peña del Diablo, lugar que debe su nombre a las leyendas que se cuentan desde tiempos ancestrales.

            El Baño de Diana, El Vergel, la Fuente del Señor, la Gruta del Artista, de la Carmela, de la Pantera, etc. etc. te los vas encontrando por el camino, todos ellos bien señalizados, también hay zonas de descanso donde puedes reponer energías y un conjunto de vegetación muy variado y luminoso.

            También se puede disfrutar de un espectáculo de cetrería, se hacen tres demostraciones diarias de primavera a otoño, el resto del día se pueden visitar las aves e incluso conversar con sus cuidadores, son muy simpáticos y atentos y ver éstos magníficos ejemplares de halcones, búhos, buitres, águilas, etc. etc. de cerca es una gratificante experiencia, gusta muchísimo sobre todo a los niños.

            Una vez que has salido puedes comer en uno de los dos restaurantes que hay o en el merendero que está provisto de mesas y bancos, aunque dependiendo de las fechas se encuentran bastante masificados, otra opción es bajar a Nuévalos donde hay varios lugares para comer, eso fue lo que elegimos nosotros, aunque la verdad no puedo recomendar el sitio que elegimos, ya que la calidad precio no se correspondía, anunciaban un menú muy barato que una vez vimos en qué consistía desechamos inmediatamente y el otro que había no estaba a la altura del precio que nos costó, al tratarse de una zona con mucho turismo creo que la opción más inteligente es llevar algo de comida y tomarla tranquilamente en las zonas de descanso o en el merendero de la entrada.

 

 

    




 


 

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